Actualmente vivimos en una sociedad centrada en el trabajo, en los estudios, en llegar a los sitios de la forma más rápida posible, en el multitasking, y en compararnos con personas que ni conocemos a través de las redes sociales. Estamos permanentemente sometidos a una presión física y mental descomunal y no es de extrañar que en este ambiente se haya normalizado el estrés hasta tal punto que pareces un bicho raro si no lo sufres. Cierto es que el estrés puede resultar útil a la hora de enfrentarnos a los problemas, pero se convierte en algo negativo cuando persiste en el tiempo y se desboca sin que podamos controlarlo.

Las consecuencias del estrés suelen pasar inadvertidas hasta que ya es demasiado tarde, ansiedad, variaciones de peso fuera de lo normal, fatiga a todas horas, insomnio, etc. Provoca desajustes hormonales y químicos en el cuerpo que afectan a nuestro estado de salud y, por supuesto, a la piel. Las evidencias cutáneas más evidentes del estrés son:

  • Envejecimiento prematuro provocado por el desajuste hormonal que genera toxinas que pueden acumularse en la epidermis, agravada por una mala circulación que no permite la llegada de todos los nutrientes necesarios.
  • Aparición de ojeras y arrugas causadas por los desajustes en el sueño y preocupaciones constantes, o cambios inusuales de peso.
  • Padecimiento de acné aun en personas adultas, como consecuencia del desajuste hormonal y producción de grasa cutánea, o agravamiento de afecciones cutáneas como la psoriasis o eczemas.

Pero no todo son malas noticias, y es que para vencer al estrés (o al menos disminuirlo) solo son necesarios realizar pequeños ajustes en nuestra rutina, e incluso podemos ayudarnos de complementos alimenticios como nuestro Spray Antiestrés de Prisma Natural.

Es obligado perserguir buenos hábitos como mejorar nuestra dieta, desterrando de ella las comidas rápidas procesadas, o mantenernos activos durante toda la semana. El sueño es un buen aliado para afrontar el día y volver a la normalidad hormonal, no hay nada mejor que un bueno sueño reparador no arregle.

También es necesario eliminar hábitos nocivos como el tabaco, y tratar de disminuir las ingestas de azúcar y cafeína.

Y el truco más importante de todos, dedicarnos tiempo a nosotros mismos. Cuidarse es la mejor opción y, por ello, una buena estrategia para desterrar el estrés de nuestra vida es tener unos minutos al día en los que podamos relajarnos y prestarnos atención. Un buen momento puede ser por la noche, prepararnos algo rico de cenar, ducharnos con alguna vela o música relajante, y terminar con la limpieza e hidratación de la piel, para ayudar a su regeneración y bienestar.

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